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RELATO: Hijas de la misma Sombra
La enemistad entre Zuri y Nia es palpable pero hay un mensaje sobre todo esto.
RELATOS
El Rincón de Keren
2/21/20262 min read


Zuri se acicaló. Estaba impoluta. Se ajustó la americana, los puños de ella y cabello lo llevó recogido. Unos pantalones de pinza, maquillaje suave, para su piel oscura y se vio reflejada en el espejo con la reverberación de los años de sacrificio. Esa misma noche se celebraba el ascenso por el nuevo puesto de Zuri.
―He escuchado que antes de darte el puesto, dudaron un poco. Decían que no querían algo tan… tradicional. -dijo Nia
La tensión se podía palpar y hasta sentir. El comensal esperaba que estallaran para tener algo de lo que hablar las próximas semanas. En cambio…
―Es el precio que tiene el dejar paso a los que tienen años de experiencia; Para dejar paso después a los que no están en alza y sostener la red. – No chocaron las copas. Nia observó el collar de Zuri, sabía que ni en un mes podría permitírselo. Una especie de melancolía mezclada con rabia y miedo se podía prever.
Zuri se veía reflejada en ella, donde comenzar se ve una jungla. Nia ve a Zuri como alguien en quien convertirse pero llena de envidia a la hora de tomarse la foto grupal, los puños se le tensaron, Zuri en cambio, mantenía la calma, serena, en paz. Nia juró que le arrebataría todo lo que pudiera incluso, si hacía falta, la oficina.
El poder de lo pequeño que se hace grande...
Aunque las historias de enemistad ganan poder y dan mucho qué hablar. Es importante no olvidar el poder del apoyo a la comunidad y lo colectivo. Pues el progreso de una no tiene porqué empequeñecer a la otra. Al revés, pueden complementarse y aprender la una de la otra. Enriqueciéndose unas de otras.
El poder de compartir lo sabido, puede ser el éxito de todas. Porque cuando una mujer gana, todas a su alrededor también lo hacen y crecen en todos los ámbitos.
Celebremos la cultura de nuestra tierra que nos une. En aras de una riqueza que nos une equitativamente; apoyarnos es un acto de amor propio y amor por la comunidad, que tiene beneficios invaluables en todas las direcciones. Ninguna queda en el último escalón.
Los desafíos, recordemos, los afrontamos juntos como comunidad. Ninguna sociedad sobrevive sin ella, la afrenta. Es esta y no su ausencia la que la hace grande, fuerte y unida.


