Contestando los Oscars: Unos que no llegan al alcance y otros merecidos
Noche de gala, alma de ébano." Más que estatuillas, anoche celebramos el legado. La 98.ª edición de los Oscars se rinde ante el poder de nuestras historias. Lo hicimos real. Lo hicimos nuestro. 🖤🏆
CINE PALOMITERO
El Rincón de Keren
3/16/20268 min read


Anoche fue la fiesta del cine, los Oscars. Una madrugada que nos pasamos con unas palomitas y una manta para intentar no dormirnos. El gran ganador de la noche ha sido Una batalla tras otra (One battle after another, Anderson, 2025) con seis premios y Sinners (Sinners, Coogler, 2025) con cuatro estatuillas. Una pena, que el cine afroamericano no pudo disfrutar un poco más de la noche, porque podría haber sido una noche de récord para ellos. Pero hay que seguir recordando que han dejado un listón muy difícil de superar, dieciséis nominaciones, algo insólito.
La gala fue marcada desde un principio hablando sobre la internacionalidad de los premios estadounidense de una forma un poco laxa y sin tanta crítica, pero al menos con ese punto desde los primeros minutos. Es que la crítica se quedó a un lado casi en todo momento. Barden marcó uno de los momentos al llegar a la gala
con un pequeño cartel en su traje que se podía leer el “No a la guerra” y decir alto y claro: “No a la guerra y free Palestina” cuando subió a dar el premio a mejor película internacional. Esto se suma a pequeños momentos en los discursos sobre la oposición a la guerra que el presidente estadounidense ha decido empezar, pero poco más.
Apariciones en la alfombra roja
Las apariciones afroamericanas fueron marcadas principalmente, y lógicamente, por los representantes de Sinners. Hubo una actuación músical, como es costumbre en la gala, por su nominación a mejor canción. Miles Caton salió con un gran elenco a la tarima para hacer a todo el mundo disfrutar de esa mezcla de música blues con toques electrónicos. Y… poco más…
Los premios:
El Oscar a mejor actriz de reparto se lo llevó la gran Amy Madigan por una de las películas del año pasado (y una de sus pocas nominaciones) Weapons (Weapons, Cregger, 2025). Cabe destacar que la actuación de Amy fue espectacular dando vida a una villana única y carismática, pero dejando a las actrices afroamericanas Teyana Taylor y Wunmi Mosaku sin una estatuilla y así dejando fuera a las dos únicas nominaciones para actrices afroamericanos. Este año no hay ninguna actriz afroamericana nominada a mejor actriz, algo que, por desgracia, está siendo costumbre en los últimos años en las galas norteamericanas.
Otro dos premios que nos perdimos fueron los de mejor diseño de vestuario y mejor maquillaje y peluquería. Unos premios que todos los años son de los más difíciles de dar porque hay grandes profesionales en la industria. Unos premios que cualquiera de los nominados se podrían haber llevado y que ya la nominación por sí sola es un premio en este caso. Ambos premios cayeron en las manos de Frankestein (Frankestein, Del Toro, 2025) y la gran forma que plasmaron en pantalla la obra de Mary Shelley.
Un Oscar histórico fue el de mejor Casting, el primero de la historia de los premios. Uno de los grandes favoritos era Los pecadores, pero no hubo suerte está vez. Una pena, porque el casting de está obra es fantástico, pero acabó en las manos de Una batalla tras otra. Hay que reconocer que no se podría decir que ninguno de los nominados no se lo merecía, pero que es mucho más fácil dar un Oscar cuando cuentas con un casting con DiCaprio, Sean Penn, Benicio del Toro, Chase Infiniti o Teyana Taylor.
Otro que se escapó fue el oscar a mejor actor de reparto, que fue para Sean Peen con su tercera estatuilla y que no se presentó a la gala por un viaje que está haciendo por Ucrania. Delroy Lindo no pudo subir a levantar el premio, pero se lleva el reconocimiento a una carrera de 50 años en el cine con su primera nominación.
A la sexta nominación fue la vencida. Sinners ganó uno de los grandes premios al subir a ganar el Oscar a mejor guión original. Un premio siempre difícil y que prima la originalidad de la obra del guionista Ryan Coogler. Primer afroamericano que subía a recoger una estatuilla y que se llevó una gran ovación merecidísima.
No podemos dejar de lado a Un simple accidente (یک تصادف ساده, Panahi, 2025) que fue nominada a mejor guion y que hubiese sido un gran detalle que le hubiesen dado el premio. No por desprestigiar la gran obra de Coogler ni a los demás nominados, sino por la historia de lucha de opresión que han sufrido los creadores de esta película iraní. Una película creada en secreto y distribuida por Francia para que no fuese prohibida por la opresión del gobierno que sufre el país. Terminada en clandestinidad, para no sufrir la censura, y que Irán condenó a prisión a Panahi por su obra.
Frankestein volvió a quitar a Sinners, de otro premio técnico, como es mejor diseño de producción. Un premio siempre difícil de pelear si Del Toro tiene una película entre las candidatas. En efectos visuales, pasó algo parecido, otra estatuilla que se escapa, pero fue para Avatar: fuego y ceniza (Avatar: fire and ashes, Cameron, 2025). Es imposible competir con uno de los presupuestos más grandes del cine en solo efectos visuales y el único Oscar que se puede merecer una película como está.
La banda sonora es una de las partes más importantes, en la película de Sinners, y fue galardonada por ello, ganando por encima de uno de los mejores compositores modernos como es Max Richter. Es verdad que no podemos contarlo como un Oscar para un afroamericano, pero es una victoria para el Blues. Y hay que dar la enhorabuena a Ludwig Göransson por darle vida y poner llevar a está música afroamericana a lo más alto del cine.
Una batalla tras otra volvió a arrebatar otro premio a Sinner por el Oscar a mejor montaje, un Oscar para mi, personalmente, cantado por el gran trabajo de Andy Jurgensen.
Otro de los grandes premios, mejor fotografía, se fue para Los pecadores. Ya estaba tardando en la gala que llegase el tercer premio para ellos haciendo HISTORIA. Este premio siempre ha sido para hombres, es más, Autumn Durald Arkapaw es la primera mujer nominada y ganadora de un Oscar a está categoría y, por ello, el público le dió una de las grandes ovaciones de la noche. Otro hito más para Sinners y para todas las mujeres que ven casi imposible entrar en la dirección de fotografía por lo machista que suele ser este sector.
Para mejor canción no hubo sorpresa, las cantantes coreanas de HUNTERX se llevaron el Oscar por Golden, uno de los grandes éxitos musicales del año. No había competencia en este premio y Sinner volvió a quedarse sin otro premio. Pero, otro premio de historia, primer Oscar para una canción de Kpop.
Uno de los premios más grandes, mejor dirección, fue para Paul Thomas Anderson por Una batalla tras otra. Que se llevó, siendo ya hora, su primer Oscar a mejor director. Aunque tengo que decir que este Oscar se lo merecía mucho más en otra de sus películas, pero hay que reconocer que muchas veces estos premios son más por persistencia que por meritos por la película nominada. Y hay que decir que Anderson se merece todos los premios que recibe por la gran calidad que tienen sus películas.
Los premios más esperados
Llegamos a uno de los premios más esperados, mejor actor principal. Y sí, SÍ, se hizo historia (de nuevo). Michael B. Jordan levantó su primer Oscar. Cuarto para Sinners y primer Oscar por una actuación doble. Algo dificilísimo y, más, al ver contra quien competía, con actores como DiCaprio o Chalamet. Jordan dejó unas palabras a sus ancestros africanos y a los grandes actores negros que le han precedido.
No había ninguna participación afroamericana, como hemos comentado antes, pero siempre es uno de los grandes premios y hay que hablar de ello. La actriz irlandesa, Jessie Buckley, subió a recoger su primer Oscar por Hamnet (Hamnet, Zhao, 2025). Jessie no quisó olvidarse, en su discurso, de las grandes mujeres creativas que son las madres.
Y, por último, el gran Oscar a mejor película. El premio más esperado de la noche se lo llevó Una batalla tras otra convirtiéndose en la gran ganadora de la noche.
En resumen:
En mi opinión y hablando meramente de cine, fueron unos Oscars típicos. La obra de Anderson, Una batalla tras otra, fue la clara ganadora de la gala. Una película que entra dentro de los aspectos que suelen gustar a los académicos: DiCaprio de protagonista, un gran director estadounidense con un gran recorrido y algo de política en la obra, pero no demasiado. Esto es pura opinión, pero creo que obras más diferentes como Sinners o unas obras más completas como Hamnet merecían algo más que la obra de Anderson. Pero, no quita que esto es subjetivo, que todos tenemos una favorita y que no desmerece a ninguna película. Y Paul Thomas Anderson se merecía su primer Oscar llevándose tres premios en una misma noche (mejor director, mejor guion adaptado y mejor película).
Una pena, que Sinners no tuviera tanto protagonismo como el que parecía que iba a tener. Pero cuatro premios de dieciséis son históricos también. Ellos solos han conseguido que grandes profesionales afroamericanos se suban al escenario, que el blues sea la banda sonora de la gala (con el permiso del Kpop) y que Michael B. Jordan haga historia.
Por otro lado, la gala ha sido entretenida, ha tenido pequeños gags bien realizados. Pero… en unos tiempos como los que corren, en los que Trump hace una política exterior como si fuese el rey del mundo; en el que repatrian a estadounidenses por su color de piel y su origen; en el que hay una inestabilidad económica forzada por Estados Unidos y en el que, por desgracia, sigue habiendo una gran desigualdad entre mujeres y hombres en el sector del cine, nos encontramos con una gala insulsa con muy poca crítica, con muy pocas reflexiones, sin ni siquiera un: “Fuck Ice”... Con más crítica a los consumos de los jóvenes que con lo que realmente importa… Los Oscar también son para hacer una crítica social y política importante, pero nos hemos encontrado con que este año, por lo que sea, no querían hacerla.








